miércoles, 15 de febrero de 2023

Contemplando el paisaje



Contemplando el paisaje


El paisaje contemplando,
como el espacio infinito
cubre a toda la creacion,
cual extensa piel
que abraza
 mi temporario cuerpo,
he percibido: 
que el riachuelo y el rio 
son corrientes de  mis venas.
Que el lunar dorado del claro cielo
y el lunar plateado del oscuro cielo
son mis ojos.
Que la verde alfombra del campo 
son mis vellos.
Que los esplendorosos cerros 
y las blancas montañas 
son mis piernas.
Que los altos árboles 
son mis brazos.
Que todo lo móvil e inmóvil 
son las entrañas de mi ser
y que el aliento del fresco vientecillo 
es mi triste corazón,
que al mundo pide a gritos, 
como gritos quejumbrosos del trueno, 
no más maltrato a la Madre Tierra 
y a toda su evolución.
     
El Pichuychanca 
Chiquian, Huarampatay, 15 de febrero 2023 Aurora.
























































lunes, 13 de febrero de 2023

Pensaré en ella

 


Pensaré en ella


Y yo advertiré el día 
meditando en ella:
El álbum fotográfico al revisar,
pensaré en ella.
Ver limpio el calcetín,
Ver almidonada la camisa,
Ver planchado el pantalón,
pensaré en ella.
Por la mañana 
al partir el pan de piso  
de queso untado, 
de mantequilla untado,
pensaré en ella.
Cuando del matinal paseo regrese,
cuando cansado del trabajo regrese
y vea por la calle a una mujer
derramando 
bendita sonrisa, 
bendita lisura,
yo pensaré en ella.
Cuando traspase el umbral 
del zaguán de la casa remota,
pensaré en ella.
Cuando vea a una madre 
cargando al hijo sobre la espalda,
que sacude el viento su falda 
como una bandera,
yo pensaré en ella.   
Y en ella pensaré, 
al cruzarme con la gente
en angosta e idílica calle,
al cruzarme, sobre todo,
con madres abnegadas
comprando víveres
en el mercado de abastos 
Y cuando llegue la noche triste, 
lluviosa y eterna, 
en el mañana pensando, 
en mis sueños pensando, 
¡que duda cabe!
¡pensaré en ella. Mi madre!
  
El Pichuychanca  
Chiquian, calle Tarapacá, 14 de febrero 2023

Mi madre, de caza y de paseo

Momentos y tiempo para la foto

Deportista

Mi madre, al lado izquierdo junto a sus hermanas y amigas

sábado, 4 de febrero de 2023

Andando por las faldas de Pacra.


La lluvia, descendiendo como gotitas de cristal desde oscuros nubarrones, sonaba cual suave pandereta en el alféizar de la ventana, en el tejado rojo y en el vergel de la casa idílica. En la lejanía,  en la calle desierta, en el mudo sendero y en la alfombra verde del prado. 

La lluvia, hizo una pausa.  Es como si nos hubiera dicho: muchachos, perdón, señores voy a descansar y el pandero por estos días dejara de tintinear,  así que aprovechen  para ir de paseo a los atractivos parajes de chiquian, que no han tenido la oportunidad de conocerlo hasta el día de hoy, es el momento. 

Con Rody y Dante, luego de almorzar, somnolientos, nos provocó hacer una breve siesta frente a la pileta de la Plaza Mayor. Al ver con detenimiento la estructura de la alberca,  advertí que la pata izquierda del caballo de Luis Pardo, lo tiene mutilado, da un mal aspecto al ornato. Urgente: la pileta anterior por ser centenaria y patrimonio histórico del pueblo debe ser restituido de inmediato. 

Y en efecto, al notar la ausencia de negras nubes cargada de amenazante lluvia,  nos animamos a ir de aventura por el reverdecido y llano camino que conduce al paradisiaco paraje de Pacra. 
El campo de nuevo empieza a recobrar su lozanía. El manso viento agita con blandura las hojas y arranca fragancias de yerbas silvestres de esos que nos agrada tomarlo en una infusión caliente o de los que le da un sabor especial a la comida, arbustos como la muña y el chinchu. Así mismo de la joven arboleda de eucalipto que encontramos en nuestro lento y relajante andar por este apacible paraje. 

Las nacientes frutas silvestres, gracias a la bendita lluvia, crecen y crecen orondas que provoca disfrutar de su dulzura, de su acidez. En el trayecto nos topamos con un solitario manantial, el suave y dulce sonido de su pandereta me transporta a etéreos lugares del universo. 

Instantes después, me   parece volver a épocas remotas cuando de repente veo, para mi grata sorpresa,  un  muro antiguo y mudo, quieto y abandonado en medio de hoscas plantas que año a año en tiempos de lluvia, sin compasión, lo cubre con sus hojas reverdecidas y el recio tallo. Muro, que perdura hasta el día de hoy, construido  por nuestros antepasados, los sabios Incas. 

El agradable paseo, hasta ese momento, se trastocó. Pues tuvimos que atravesar pircas de todo tamaño, abordado de hualanca y chamisa, húmedas chacras sembrado de alfalfa y papa. Cruzamos el camino angosto para ir a toparnos con el ralo bosque de eucalipto. Dante, nuestro guía, nos conducía por el borde del hondo acantilado de la cascada de Usgor que al acercarnos un poco más nos embargaba cierto temor. Nos tropezamos con el profundo precipicio.

Ya en el llano y de regreso por la carretera, nos sorprendió una ligera y silenciosa llovizna, pero el paraguas, que llevamos por precaución, nos protegía de sus panderos cristalinos. 

El Pichuychanca
Chiquian, Pacra, 2 de febrero 2023

Aquí algunas fotos



 

Chiquian. Huamgan. Desde el camino que conduce a Pacra. 


La porogsha. Fruta silvestre.

El muchiky

Andando y andando por las faldas de Pacra

Rody, Dante





Platicando con el manantial hallado



Flores en el camino


Hongos


Paisaje

Pampan, 

Muro antiguo.




Fruta silvestre la pitajalla. Muy agradable.


Profundo acantilado. Viendo de lejitos 

Cascada de Usgor,  no importa que este ausente de su estruendosa y hechicera caida del agua. Siempre es visitado por la familia, niños, jóvenes, adultos y los flamantes enamorados o tal vez por los recuerdos, hoy casados, de los viejos recuerdos de enamoramiento.


Estivimos en su cima pero mas lejitos. Causa cierto temor


Agradable rumor del manantial.

El caballo de Luis Pardo está con la pata mutilada. Da un mal aspecto a nuestro Zócalo.