viernes, 20 de marzo de 2026

Puerta solariega

 

La puerta de la octogenaria morada es más que una sencilla entrada a mi hogar. Es el umbral que me aleja del mundo exterior, donde percibo el abrigo y la intimidad que se vive adentro; en el patio, la rosaleda, el manzano y sus cálidas habitaciones, Su presencia es perseverante, siempre está allí, inconmovible,  para brindarme un amparo seguro.

La añeja madera de la puerta tiene un matiz cálido y acogedor, y su estructura apacible invita a tocarla con una mano suave. La manija de metal brilla con un fino fulgor que refleja la luz del sol calmando mi atormentado y otoñal corazón. Cuando lo abro, la puerta pronuncia un manso crujido que es como un animoso susurro de recibimiento.

La puerta de mi casa, callada e imperturbable, durante su existencia, ha contemplado minutos de regocijo y desolación, de bienvenida y separación, ha sido un mudo espectador de sonrisas y lloros, de abrazos y despedidas. Y, sin embargo, continúa, ahí, estoico y tolerante, un emblema de solidez y protección

Cada vez que atravieso la puerta, siento la sensación de sosiego y resguardo. Es como si la puerta fuera a darme un vigoroso abrazo que me cubre con el fin de hacerme  sentir dichoso dentro de la casa. Cuando con ternura la cierro detrás de mí, sé que estoy en un lugar donde puedo ser yo mismo, sin miedo a opiniones y vigilancias.  

La puerta de mi casa es más que un humilde objeto, es un distintivo de respaldo y de pertenencia. Del alba hasta la llegada de la noche oscura, es el primer y último contacto que tengo con mi hogar cada día, y siempre está allí sonriendo en silencio como un niño cándido con el propósito de darme la bienvenida o de pronto la despedida definitiva.            


El pichuychanca      

Chiquian,  9 de diciembre 2025.     






viernes, 13 de marzo de 2026

Secular pasaje

 

Pasaje apacible


Secular pasaje


Paso tras paso, sin pausa,
paseo por la periferia 
de la patria chica amada.
Al pasar por el secular pasaje, 
de puertas remotas orillado,
de paredes remotas orillado,
resucita mi dormida memoria.

¡Qué hallazgo más doloroso 
al final del pasaje! 
¡Te destruyó la moderidad!
¿Que puedo hacer?
Aquí hubo un invaluable canal
por donde, alegre y rumoroso, 
el agua surcaba.
Más allá, la ribereña casa bucólica.
Lejos, el inicio del reverdecido camino.
       
En el apéndice del pasaje apacible,
el atardecer más calido que el mismo
fue aquel octubre. 
Bañado de aroma a tierra mojada, 
a postrero beso...  
de aquel inolbidable primer amor.

El Pichuychanca.
Chiquian 10 de octubre 2021

   

Inicio del pasaje; de la calle Leoncio Prado a la calle Figueredo

Continua el pasaje zigzageante de la calle figueredo a Espinar

Dilatado y serpenteado pasaje, mis pasos crepitan sobre piedritas holladas

Culminación del pasaje en la calle Espinar.

Otro pasaje. De la calle Bolognesi a Tacna.

Al pasar por este pasaje me colmó de nostalgia e inolvidables recuerdos, y encontré esta acogedora puertita de una casa, posiblemente deshabitada:

¡Ay!, puerta, puerta inolvidable, sigues de pié, incólume, cual centenario y noble árbol.

El padre, la madre, los hermanos los parientes los amigos, ayer, de tanto abrirte y cerrarte quien sabe por cuantos años,
y tú, siempre fiel, sin lamento ni descanso.

 El cruel tiempo a labrado tu piel, y hoy estas callada y taciturna y cerrada y desatendida,
te abandonaron sin compasión.

Prolongación del pasaje de la calle Tacna a San Martín. 

Desde aquí se puede contemplar el emblemático cerro de Capilla Punta. Propongo que sus inclinadas faldas deben ser arbolizados con los frondosos quinuales. Entonces se vería reverdecido todo el tiempo. Hermoso.

Unas semanas despues, tomé estas fotos de los pasajes, en sentido inverso. Pasaje de la calle espinar a Figueredo.

Hoy 1 de diciembre, el tiempo esta nublado por completo. Sigo caminando por este antiguo pasaje en medio de un silencio sepulcral.

Llegando a la calle Figueredo.

Pasaje de la calle figueredo a Leoncio Prado..

Cómo en el pasado, cuando llovia, percibo olor a húmeda tierra.


Meses después, en estos solariegos pasajes, gracias a la lluvia, las plantas silvestres, sobre tierra dura reverdecieron...







El Pichuychanca

Chiquian 10 de octubre 2021

Un paseo por los anacrónicos pasajes de mi pueblo.