El asta de la luna
No me cabe en el pecho el júbilo,
de mirar presurosas gotas de lluvia,
heladas, amorfas y efímeras,
descendiendo cual cristal brillante
del algodón prieto
que al extenso garzo cielo
arropa con aprieto.
Y en el verde tapiz de la plaza
danzando con gozo.
En seguida,
en atardecer menguante,
placentera y con luz plateada
de entre rizada y nacarada nube,
rielando se asoma el asta de la luna.
Desde el cielo lóbrego,
el ojo blanco, seducido,
contempla al adusto labriego
escondido en el verde prado.
Embriagado y divertido,
a la bucólica calle,
al noble poblador,
sin pausa, le sonríe
con su discontinua luz argentada.
El Pichuychanca.
Chiquian 17 de octubre 2021
El Pichuychanca
Chiquian, 17 de octubre 2021
