Triste sino nacer
Con algún don ilustre
Aquí, donde los hombres
En su miseria sólo saben
El insulto, la mofa, el recelo profundo
Ante aquel que ilumina las palabras opacas
Por el oculto fuego originario.
Luis Cernuda.
Poeta y escritor español.
Triste sino nacer
Con algún don ilustre
Aquí, donde los hombres
En su miseria sólo saben
El insulto, la mofa, el recelo profundo
Ante aquel que ilumina las palabras opacas
Por el oculto fuego originario.
Luis Cernuda.
Poeta y escritor español.
![]() |
| Mi madre. Luz Romero Milla. |
![]() |
| En algún lugar de Chiquian. |
![]() |
| También iba de caza. |
![]() |
| Momento para la foto. |
![]() |
| De paseo, en las periferias de Chiquian. |
![]() |
| Participaba en los carnavales, se fue cantando arbolito de manzana. |
![]() |
| Destacada boleibolista. Tarapaqueña. |
![]() |
| Campeona de boleibol. |
![]() |
| En algún lugar. |
![]() |
| Con sus hermanas. Clausura de capacitación de maestros. Colegio Guadalupe. |
![]() |
| Lidia, Ernesto. Mis tíos. |
![]() |
| Hermanas de mi madre. Lidia, Heraclides. |
![]() |
| Momentos de distracción. Físicamente ya no están. Las recuerdo a través de las fotos. |
![]() |
| Tiempo para la foto y el paseo. Con ese carnero llamado canelin, aprendi el "arte del toreo" |
![]() |
| Los sábados era su dia preferido para disfrutar de un ameno paseo. |
Palabras para la libertad
Si algo sabemos los escritores es que las palabras pueden llegar a cansarse y enfermarse, como se cansan y enferman los hombres y los caballos. Hay palabras que a fuerza de ser repetidas, y muchas veces mal empleadas, terminan por agotarse, por perder un poco su vitalidad. En vez de brotar de las bocas o de la escritura como lo fueron alguna vez, flechas de la comunicación, pájaros del pensamiento y de la sensibildiad, las vemos o las oímos caer como piedras opacas, empezamos a no recibir de lleno su mensaje o a percibir solamente una faceta de su contenido, a sentirlas como monedas gastadas, a perderlas cada vez más como signos vivos y a servirnos de ellas como pañuelos de bolsillo, como zapatos usados.Julio Cortázar
Hoy en día, con mucha pasión pero sin un estudio mínimo de análisis dialectico e histórico, se habla a los 4 vientos del adjetivo terruco, que procede de la palabra terror. Este adjetivo, se viene publicando, propalando y lanzando de manera masiva en estas redes sociales, los medios de comunicación y por los periodistas manipuladores —chayoteros, mermeleros— para señalar sin misericordia a alguien que piensa diferente y con suficiente argumento por responder con acierto y de modo certero a los que carecen de ideales y doctrinas tanto en filosofía, economía política y ciencias sociales,
Vamos a recurrir a la Real Academia Española (RAE) para comprender las acepciones del término de terror, son las siguientes: pavor, pánico, espanto, susto, ansiedad, miedo, angustia etc. Si hacemos un estudio a la luz de la verdad nos vamos a encontrar que quienes impusieron el terror, de hace mucho tiempo, fue la clase dominante, la sociedad esclavista, y eso nos enseña la historia. Para no ir muy lejos, veamos por ejemplo el caso más concreto en nuestro país.
Si retraemos nuestra historia, hoy olvidada por ciertos intereses de clase, los invasores españoles cargados de codicia, como hoy en día, aplicaron su costumbre y cultura, por todo el imperio incaico en base al terror, el pánico con la espada y la Biblia. Su primera víctima fue el Inca Atahualpa.
Cuando le preguntaron si creía en Dios, él respondió, a ese término abstracto, con un rotundo:
— ¡NO!
— ¡Entonces!, ¿en qué crees? —le volvieron a preguntar
—Creo en la luna, porque nos brinda su luz en las noches. Creo en el sol, porque nos da energía para vivir, y creo en la lluvia, porque riega nuestras sementeras.
Por decir estas simples verdades fue torturado y ahorcado. ¿Quién era el terruco?
Ya en la colonia, los cajamarquinos, cusqueños y todos los habitantes del imperio incaico fueron desterrados de sus propias tierras y explotados en las minas por los encomenderos, y por otro lado, la Santa Inquisición torturando a los hombres que se oponian a su fe. Percibiendo todas estas tropelías de parte de los invasores, José Gabriel Cóndor Kanki, Túpac Amaru II decide hacer justicia por medio de una revolución contra su opresor, el Rey de España. Cuando el padre de los desvalidos, de los marginados, de los pobres, fue traicionado y hecho prisionero, el visitador Areche, le propuso una serie de promesas a cambio de revelar los nombres de sus cómplices, luego de unos segundos, nuestro gran precursor, que jamás debe ser olvidado, le respondió con desprecio “Aquí no hay más cómplice que tú y yo; Tú por opresor, y yo por libertador, merecemos la muerte” Túpac Amaru II fue descuartizado, decapitado junto a su esposa, familiares, en nombre de la Biblia y el Rey, en la plaza de Wcaypata. ¿Quién era el terruco?
Transcurren los años, y el sistema social no ha cambiado absolutamente en nada. En esta coyuntura actual, todos los recursos naturales del país, gracias a los congresistas, jueces, políticos y presidentes corruptos, —antes encomenderos, visitadores, terratenientes y virreyes— a través de la Constitución espuria de 1993 elaborado en el gobierno del dictador Fujimori que se basa en la propiedad privada, se los han entregado a las empresas transnacionales y a la oligarquía criolla que no pagan sus respectivos impuestos y es más les hacen Leyes con nombre propio para exonérarlos.
Esos recursos naturales que lo vemos pasar por nuestras narices y sin provecho, está resguardado por las fuerzas armadas y la policía, que le pagamos con nuestros impuestos, no dejan ni aproximarse a los verdaderos dueños que somos todos los peruanos, al contrario somos reprimidos, cómo en la época de la colonia, por reclamar nuestros justos derechos ¿Quien es el terruco?
El Perú atesorando ingente riqueza, que otros paises desearían tener, los ciudadanos de a pie carecemos de una adecuada atención pública tanto en el sector de la salud y educación, todo por incapacidad del estado burgués con estos políticos pillos, presidentes, ministros y jueces vendidos al don dinero de la oligarquía o les importa un bledo el pueblo en dónde cada día hay más infantes anémicos, personas con tuberculosis, personas sin empleo, sin seguro, causando angustia y temor cuando llegan a la edad de la jubilación. ¿Quien es el terruco?
¿Acaso no es cierto que desde la época de la invasión española, hasta hoy en día, -en nombre de la monarquía, de la democracia- hemos sido gobernados por una elite de la oligarquía codiciosa, depredadora, sanguinaria y corrupta?
¡Ay!, gente, gente, aun no te das cuenta, de ¿quién es el verdadero terruco?
El Pichuychanca.
Lima 21 de abril 2021
![]() |
| Luna llena, lampara de mi noche sosegada, me acompañaste por estos senderos |
El marqués, Mario Vargas Llosa, que siempre está en sus cuarteles de invierno —España—enterrando la cabeza en la tierra como el avestruz cuando sus recomendados y preferidos mal menores electos presidentes salen elegidos como tal y empiezan a sustraer, maliciosamente y con avidez, el erario público, bajo la mesa, cometiendo una serie de corruptelas, está calladito sin decir nada.
Al marqués, Vargas Llosa, especialista en recomendar de males menores, los peruanos decentes y con memoria, debemos hacerle recordar que la señora del cual sugiere que la elijan, tiene una serie de acusaciones judiciales por corrupción y lavado de activos, rea, que ahora goza de libertad gracias a los corruptos de los abogados del Tribunal Constitucional. Si en el país hubiera jueces probos esta señora estaría purgando, hace rato, una condenada de 30 años de prisión.
El marqués, Vargas llosa, fue el impulsor del gobierno de Macri, Ex presidente de Argentina, que ha dejado endeudado a ese país por varias generaciones. Este señor marqués, fue uno de los principales opositores junto a los corruptos ex presidentes de México, Fox, Calderón y Peña Nieto, para denigrar con infundios y adjetivos al ahora presidente de ese país, López Obrador. .
Este marqués, Vargas Llosa, junto a su amigo, el secretario de la OEA, el impresentable Almagro, fue quien apoyó, justificó, el golpe de estado en el hermano país de Bolivia, y lavarle la cara a la golpista Añez que no le tembló la mano para masacrar y asesinar a los bolivianos.
Este marqués, Vargas Losa, jefe de los neoliberales, desde hace mucho tiempo ha venido recomendando a votar por los mal menores posibles presidentes, con títulos y doctorados, y ya sabemos cómo terminaron.
En cada elección que hubo en el país desde el año 2001 al 2016, apoyó e hizo campaña por todos los presidentes corrompidos, la historia no miente, ahí está: Toledo, perseguido por la justicia, Alan García que se hizo justicia con su propia mano, Humala, le espera aun muchos juicios por delante y PPK -ministro desde el primer gobierno de Belaunde- pobrecito él, purgando prisión domiciliaria.
Pobre mi país, que piensa al revés y sin memoria. Eligiendo a sus opresores. ¡Hasta cuando!
El Pichuychanca
Lima 20 de abril 2021
![]() |
| A la vera del ocaso de la luna, linterna de mis pasos madrugadores. Chiquian. |
Los dos ladrones, un cuento egipcio escrito hace más de 3.000 años
El cuento de los dos ladrones es narrado por Heródoto (484 a 425 a.C) en su segundo libro de historia, Euterpe, dedicado a Egipto [1]. En esta versión que realicé del mismo, (respetando al máximo el original, pero omitiendo las partes ininteligibles), “sorprende” el hecho de que el faraón enviase a su hija a un prostíbulo, pero hay que tener en cuenta que en aquella época existían “las prostitutas sagradas” [2] que ejercían su profesión en templos dedicados a los dioses. Hecha esta introducción, veamos el relato.

El faraón Rampsinito poseía una fortuna tan inmensa que ningún otro monarca que le sucedió pudo superar e incluso acercarse a ella. Para guardar sus tesoros en un lugar seguro, hizo construir una cámara secreta en una de las dependencias de palacio. El arquitecto real, que ambicionaba su riqueza, hizo una obra maestra de ingeniería y se las arregló para que uno o dos hombres pudiesen extraer con facilidad del muro exterior uno de sus sillares. Pasaron los años y, cuando el maestro constructor estaba agonizando, llamó a sus dos hijos y les reveló el secreto de la cámara para que pudieran vivir en la abundancia.
Cuando su padre murió, los jóvenes no esperaron mucho tiempo para actuar. Una noche se dirigieron a palacio, giraron la piedra y se llevaron numerosas joyas.
A la mañana siguiente el Rey entró en la cámara y se extrañó al comprobar que su tesoro había menguado. Las riquezas seguían disminuyendo a medida que pasaba el tiempo y Rampsinito ordenó que se pusieran cepos en el lugar para atrapar a los ladrones.
Y cuando, como en ocasiones anteriores, penetraron los dos ladrones en la cámara, uno de ellos quedó atrapado en un cepo al intentar llevarse un recipiente lleno de piedras preciosas. Comprendiendo al instante que a él y a su familia les esperaba un castigo horrible, pidió a su hermano que le cortara la cabeza para que nadie le reconociera. Éste obedeció, le decapitó con su espada y se llevó la cabeza a casa.
El faraón se quedó estupefacto al ver el cuerpo sin cabeza del ladrón y comprobar que la cámara seguía intacta, sin presentar entrada ni salida alguna. Después ordenó que el cadáver del malhechor fuera colgado en lo alto de un muro y apostó a varios soldados en lugares ocultos con la orden de que detuviesen a toda persona que llorara o se lamentara ante aquella espeluznante visión.
Por su parte, la madre del ladrón no soportaba la idea de que el cuerpo de su hijo colgara desde el muro sin poder ser embalsamado y ordenó a su otro vástago que rescatase el cadáver de su hermano con la amenaza de que si no lo hacía, ella misma se encargaría de denunciarle ante el Rey.
Entonces, el ladrón astuto aparejó unos borricos y cargó varios odres de vino en sus cuévanos. Cuando pasó debajo del cadáver de su hermano, rajó dos pellejos regando el suelo con el agua de la cepa para que los guardias lo olieran y no pudieran resistir la tentación de tomar un trago. Tras fingir que estaba desesperado porque había perdido parte de la carga, entabló una fluida conversación con los centinelas. Luego se puso a beber un poco de vino para calmarse y pasó el pellejo a los guardias. Mientras el ladrón se lamentaba y seguía bebiendo, los soldados no dejaban de hacer bromas y, aprovechándose de su infortunio, se pasaban los odres de mano a mano.
Ya avanzada la noche, los guardias se quedaron dormidos y, entonces, el ladrón desató el cuerpo de su hermano y, para burlarse de los centinelas, les rasuró media mejilla, dejándoles sólo barba en un lado de la cara.[3] Luego se llevó el cadáver de su hermano y regresó a casa dando una inmensa alegría a su madre.
Cuando el Rey se enteró de lo sucedido, ordenó a su propia hija que se prostituyese en La Casa del Amor con el encargo de preguntar a todos los hombres, antes de acostarse con ellos, cuál era la acción más astuta y abominable que habían realizado en su vida. Y, si alguien narraba lo de la cámara y lo del rescate del cadáver, tenía que agarrarse a él con todas sus fuerzas y gritar para no dejarle escapar.
El ladrón, que no tardó en darse cuenta de la trampa, quiso superar en inteligencia al faraón y, antes de ir al encuentro de la joven, cortó el brazo de un hombre muerto y lo ocultó bajo su túnica. Después, se fue al prostíbulo donde ejercía la hija del Rey y, cuando ésta le preguntó cuáles eran las acciones más inicuas que había cometido en su vida, el ladrón le dijo que lo más despreciable que había hecho era cortarle la cabeza a su hermano, que había quedado atrapado en un cepo cuando robaban en la cámara secreta del tesoro real, y que su acción más astuta fue emborrachar a los guardias que vigilaban el cadáver de su hermano y llevárselo a casa.
Cuando la princesa escuchó sus relatos, le pidió que le diese la mano para ir al lecho y, como sólo había unas pocas velas encendidas y estaban en la penumbra, el ladrón le acercó el brazo del muerto y ella se aferró a él como una lapa. Luego se escuchó un grito de horror y el caco desapareció como un espectro.
Cuando contaron a Rampsinito el nuevo ardid del malhechor, acabó enviando emisarios por todo el país con la orden de proclamar que no sólo perdonaba la vida al bandido sino que, si se presentaba en la corte, le haría más rico todavía y le llenaría de dádivas.
Entonces, el delincuente se presentó en el palacio del faraón y éste le elevó. Le dio la mano de su hija y reconoció su admiración hacia el ladrón “porque era el hombre más astuto del mundo”.
[1] Heródoto, que visitó el país de El Nilo, nos cuenta que “los acontecimientos del relato” se desarrollan durante el reinado de Rampsinito. Según los expertos, ese personaje podría ser Ramsés III (1184 a 1153 a.C) quien se hizo muy popular por su inmensa riqueza.
[2] En el antiguo Egipto tenemos “la prostitución sagrada”, que practicaban las jóvenes más bellas de la élite social en los templos para pedir el favor de los dioses o comulgar con ellos mediante “la transferencia de energías”. La prostitución de las “Kat Tahut”. “Kat” significa vulva y “Tahut” algo parecido a cortesana. Estas señoras podrían tener algún parecido con las hetairas griegas, mujeres hermosas y cultas que prestaban sus servicios a la aristocracia (política, militar e intelectual) y fueron modelo de famosos escultores para inmortalizar en mármol a las diosas olímpicas. También existían las Casa de la Cerveza, cuyo equivalente serían el cabaré y los bares de alterne.
[3] Se supone que eran guardias nubios que llevaban barba.
Nota: Esta versión del cuento de “Los dos ladrones” forma parte de mi obra “Novelas cortas y poesía amorosa del antiguo Egipto”, cuya reseña se puede leer siguiendo la ruta de este enlace: La Verdadera Historia de Sinuhé.
Blog del autor: Nilo Homérico