Chiquian, contemplando sus entornos.
Es oportunidad de enaltecer estos antiguos y mágicos espacios que nos a concedido la Madre-Naturaleza.
De respirar el aire inmaculado que besa, con afecto, mi rostro atezado.
De apreciar sus entornos, oyendo el cándido trino coral de los alegres pájaros, y vislumbrar como a la salida del sol se ven cara a cara el señorial nevado del Yerupaja con el esmaltado cerro de Huancar, Tucu, albo y solitario, con el sereno altozano de Capilla Punta que atesora vestigios arqueológicos.
























































